Gestión local y descentralización desde la perspectiva del desarrollo sostenible de ciudades

Coordinador: Rui Jacinto. Investigador. Centro de Estudios de Geografía y Ordenación del Territorio (CEGOT). Universidad de Coímbra. Portugal.

En las últimas décadas se han debatido los distintos niveles de la administración pública, con numerosos desafíos para responder a una serie de necesidades y expectativas de la población. La capacidad para responder a estas soluciones varía en función de los contextos locales, que muestran la importancia de la geografía y de la ordenación del territorio, de la organización administrativa y del marco regional de los estados. El alcance y la gravedad de nuevos problemas, como los problemas ocasionados por la actual pandemia (COVID-19), experiencia dolorosa que potencia las fragilidades y acentúa las debilidades, supone nuevos desafíos que obligan a las administraciones a una mayor cooperación y articulación y a aprender de esta experiencia para reforzar la gestión local de una forma más eficiente y estratégicamente orientada. Parece claro que los nuevos problemas que han de abordarse no se resuelven con viejas soluciones, lo que exige prácticas innovadoras y herramientas inteligentes para hacer frente a los tiempos que se avecinan.

Esta complejidad se acentúa por la diversidad geográfica, la distribución desigual de los recursos y por dinámicas que generan repercusiones territoriales asimétricas, que se reflejan claramente en los flujos migratorios y en la creciente polarización de la población y de las actividades. En la actualidad, la mitad del planeta vive en ciudades, cifra que seguirá creciendo y que hará que aumente el número de personas que vivan en viviendas precarias, deficientes o favelas. La rápida expansión urbana acentuará el impacto social y medioambiental, lo que aumentará la presión sobre el suministro de agua potable, alcantarillado, transporte y salud pública. El conjunto de las áreas urbanas, que aunque ahora ocupan solo un 2 % de la superficie terrestre, consumen entre un 60 y un 80 % de la energía y emiten el 75 % de carbono, poniendo de relieve la gran importancia y mayor vulnerabilidad de las ciudades ante el cambio climático.


Las respuestas locales, en este como en otros ámbitos, carecen de referencias y acuerdos a escala global, como las plasmadas en algunos objetivos de la Agenda 2030 (10, 11, 12). La gestión local impulsó el desarrollo sostenible de las ciudades cuando se empezó a internalizar las competencias técnicas, a reforzar la participación de los ciudadanos en la programación y a implementar planes y acciones que configuran enfoques urbanos integrados, políticas públicas de incidencia territorial (centros históricos, zonas urbanas más desfavorecidas, espacios públicos etc.) o sectorial (transportes, movilidad sostenible, cultura, economía local, vivienda, lucha contra la pobreza, exclusión social, etc.). La urgencia de la intervención no se puede limitar a la vivienda ni al urbanismo, sino a fomentar el derecho a una ciudad inclusiva y no discriminatoria, lo que implica considerar al campo económico, social y medioambiental como ámbitos estratégicos para erradicar la pobreza, el hambre y atenuar las desigualdades a nivel urbano.

Este telón de fondo suscita reflexiones inevitables sobre la gestión local y el debate sobre los diferentes modos de organización interestatal y las posibilidades de descentralización. En el umbral de un nuevo tiempo, debido a la COVID-19, con consecuencias todavía inciertas para la gestión local e imprevisibles para la evolución de las ciudades, se imponen debates que permiten encontrar nuevas referencias teóricas, conocer buenas prácticas y estudios de caso, compartir experiencias innovadoras que se promueven a nivel de la gestión local y de la descentralización orientadas al desarrollo sostenible de las ciudades.