Evaluación, gestión de calidad e innovación como herramientas para la efectividad de las instituciones públicas

Coordinador: Juan Antonio Garde Roca. Director del curso (INAP-IEF) de evaluación de políticas públicas para órganos institucionales de Control Externo. España.

De la burocracia al management, del management a la gobernanza título de un libro de PRATS CATALAN (2005) es sin duda un buen referente, casi eslogan, para enmarcar la transformación histórica registrada por los modelos de las administraciones públicas y su gestión a lo largo del siglo XX y las dos primeras décadas del actual. Es bien cierto que se trata de modelos de referencia en cierto modo ideales, a los que se tiende, como arquitecturas teóricas institucionales. Ni el modelo weberiano puede simplificarse señalándole solo como burocrático, ni los modelos de gestión pública o de buen gobierno, dejan de tener conexiones entre sí fundamentales. Los países tienden a incorporar un modelo mixto de los tres paradigmas enunciados y lo relevante son las dosis, en el que en cada caso se combinan e integran, así como la calidad de los resultados que en innovación producen.

El marco de la globalización y la reciente revolución tecnológica, de las comunicaciones, la información, la digitalización y la inteligencia artificial, entre otras referencias, están incidiendo en un profundo proceso de cambio acelerado social y económica. También en la transformación de paradigmas que se vienen señalando en los modelos de funcionamiento de lo público, en su evolución dentro de escenarios democráticos. Todo ello impulsa procesos que pueden llegar a ser disruptivos de cara a las instituciones públicas. La evaluación de políticas y programas públicos se vincula tanto con la eficiencia gerencialista como con la gobernanza, que ha incluido en los últimos años referencias esenciales a la calidad de las instituciones, la actividad regulatoria, la transparencia y rendición de cuentas, el buen gobierno corporativo y la noción de gobierno abierto, tal como ha sido contemplado por el CLAD a través del Consenso de Guatemala.


En este proceso, el diseño de control y la auditoría, la gestión por riesgos, los modelos de excelencia y de calidad, que se vienen desarrollando en las actividades públicas, están posibilitando una transformación de la mentalidad, en ocasiones propensa al proceso burocrática, hacia una cultura de mejora de gestión de resultados e impactos. Promoviendo un importante impulso positivo, de carácter político y técnico, en factores como el análisis y la autoevaluación de los gestores, la gestión estratégica, la participación del conjunto de actores y destinatarios de los servicios y programas públicos. La calidad institucional por otra parte, se configura como uno de los pilares más críticos para promover la competitividad de los países y su desarrollo económico y social. Ratificado en su incorporación en el ODS 16, paz, justicia e instituciones sólidas. El seguimiento y la evaluación del cumplimiento y resultados de dicha agenda se ha convertido hoy en referencia y reto crucial, respecto de metas e indicadores, así como para la evaluación de políticas públicas en su conjunto. La experiencia en este ámbito de los distintos países, es hoy fundamental.

Este año 2020, además de mantener una cierta continuidad en el análisis y el seguimiento tanto de la teoría como de la práctica de los países, se considera la posibilidad de incorporar ciertos aspectos vinculados a la gestión de riesgos estratégicos o críticos, en terminología de la OCDE, en el seno de las políticas de gobierno y en las administraciones públicas, dadas las repercusiones en la gobernanza, de la pandemia y crisis derivada del COVID-19. En general se trata de propiciar modelos y estrategias novedosas que generen valor público y supongan un punto de inflexión para las instituciones. De compartir experiencias exitosas y fallidas que permitan establecer aprendizajes en la región en materia de evaluación, mejora continua, calidad de los servicios y nuevas aportaciones tecnológicas con bases éticas aplicables.

En este sentido, en el ámbito de evaluación se busca promover el debate sobre la perspectiva y práctica institucional de la evaluación. Las acciones de coordinación y colaboración entre Estados Nacionales e instituciones presupuestarias y fiscales; la utilidad del enfoque y la cultura de evaluación en entornos de control y auditoría, en órganos institucionales de Contraloría, Tribunales de Cuentas y Órganos reguladores; en entidades locales, territoriales y regionales. Profundizar en la diversidad de metodologías, técnicas y herramientas de evaluación y sus límites, así como en las evaluaciones de impacto y el alcance del análisis experimental en materia social; la experiencia en comunicación, uso e influencia; el uso de la metaevaluación; la participación de los ciudadanos y actores implicados. También profundizar en los nuevos instrumentos de calidad, gestión de riesgos y análisis de transparencia. Son importantes las aportaciones tecnológicas para potenciar experiencias positivas que favorezcan la innovación social y económica. No debe dejar de considerarse que el uso extendido de la inteligencia artificial y de la información a la que asistimos, precisan de un marco de referencia ciudadana y democrática, para su aplicabilidad desde lo público. Conviene tener en cuenta los problemas emergentes del sesgo de los algoritmos y su fundamentación ética.